Categoría: EDUPR

  • Sobre «El dulce cretino de la calle» de Mirna Estrella Pérez

    Sobre «El dulce cretino de la calle» de Mirna Estrella Pérez

    Ese conejo en el congelador pudo haber sido tu hermanita

    Comentario editorial por Rosa Vanessa Otero

    Editorial de la Universidad de Puerto Rico, 2021. 164 pp.

    El trabajo de editar un libro siempre supone un gran esfuerzo por colocarse en los zapatos de la persona que creó la historia o condujo la investigación. Y, en la edición de narrativa, a esto se suma la tentación de dejarse arrastrar por el texto como si de una lectura espontánea se tratara, pero no: los editores leemos juzgando, calibrando cada palabra, cada párrafo, cada capítulo en relación con la estructura total del relato para potenciar su eficacia. Cuando recibí los originales de «El dulce cretino de la calle» de Mirna Estrella Pérez, supe desde el principio que estaba ante una pieza de literatura puertorriqueña contemporánea escrita por alguien de quien debemos escuchar hablar por muchos años más cuando se estudie la novela del siglo XXI en nuestro país. Que me haya tocado a mí editar su primera novela para la Editorial de la Universidad de Puerto Rico es todo un lujo, y no pude evitar compartir mis impresiones sobre el libro en este artículo que publica el semanario Claridad. El libro está disponible en las principales librerías de Puerto Rico. Lee: Ese conejo en el congelador pudo haber sido tu hermanita.

  • De Laura Gallego Otero y sus amores combatidos

    De Laura Gallego Otero y sus amores combatidos

    Por Rosa Vanessa Otero (Comentario editorial)
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    Revisar textualmente un libro del género literario preferido, más que trabajo, es diálogo y convivencia, hallazgo para ser compartido. Nada me parecería más lejano a la familiaridad y tuteo que se estableció entre la editora y el libro que corregía, Laura Gallego: cincuenta años de poesía, que la frialdad y el distanciamiento de un acercamiento estrictamente informativo o académico. Lo que sigue, por lo tanto, no es un comentario sistemático a la obra que preparó y cuidó con esmero Luis de Arrigoitia para la Editorial de la Universidad de Puerto Rico (2008);  ni mucho menos,  una relación bio-bibliográfica sobre la autora o un apretado análisis crítico. Muestro aquí algo más humilde y amistoso, y arriesgadamente subjetivo: las huellas de una lectura, los ecos de una conversación que se quedó conmigo.

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  • Del Caño con los del Caño

    Del Caño con los del Caño

    Por Rosa Vanessa Otero (Memoria)

    «…como la historia tiene sus flujos y reflujos, y la poesía sobrevive al tiempo, estos poemas siguen hablando. Y hablan, en gran medida, porque el sujeto comunitario que los inspiró sigue hablando también, y en sus propios términos, de manera mucho más elocuente que un libro.»

     

    Cuando publiqué con la Editorial de la Universidad de Puerto Rico, en el 1997, el poemario En el fondo del Caño (Genealogía) veía cómo el arrabal donde crecieron mis padres, conocido como «la barriada Las Monjas» en Hato Rey, Puerto Rico, desaparecía poco a poco. Esta paulatina desaparición coincidía con el principio de la despedida de mis abuelos paternos. A 18 años desde la impresión del libro y cuatro desde que murió mi abuela más longeva, el barrio sigue allí. Y por primera vez leí algunos de estos poemas a  vecinos del Caño Martín Peña, invitada por los líderes del Proyecto Enlace, una iniciativa que se fundó para preservar el vecindario.

    Del Caño con los del Caño
    Con el Proyecto Enlace 2015

    En rigor, no soy nativa de la zona ni me crié allí. Mi relación con el lugar se limitó a mis visitas dominicales a la casa familiar de los Otero Pagán en la calle Escuela 111. Pero el amor recibido allí formó en mí un sentido de pertenencia entrañable hacia aquel espacio, más que geográfico, sentimental. De un modo intuitivo, cuando tuve conciencia del proceso histórico y sociológico del que formaba parte mi parentela (una de tantas familias campesinas que bajaron de la montaña durante la Gran Depresión para, literalmente, robarle espacio al mar), descarté todos los borradores de poesía que había redactado hasta aquella fecha (mediados de los noventa) y decidí que si tenía la suerte de publicar un libro, lo dedicaría a “la barriada” (así le llaman mis tías).

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