Categoría: Poemas de Rosa Vanessa Otero

  • El 15 de febrero de 2023 se  presenta en Casa Norberto  «Salmo a la saliva de John Doe». Aquí una reflexión  y muestra del poemario que publico  con Isla Negra en homenaje a los 60 años de «Canto de la locura» de Francisco Matos Paoli.

    El 15 de febrero de 2023 se presenta en Casa Norberto «Salmo a la saliva de John Doe». Aquí una reflexión y muestra del poemario que publico con Isla Negra en homenaje a los 60 años de «Canto de la locura» de Francisco Matos Paoli.

    Plural y transido,
    mi loco garabatea su salida
    mientras yo entro en su celda
    sin comprender
    cómo abrir silencios almendrados
    sea más rudo que romper,
    desde su centro,
    la nula opacidad
    de una camándula;
    cuánto costará al presidiario
    cruzar los dedos
    cuando la muerte ofrezca
    por su prole
    un trébol de cuatro pétalos.
    …Ni por qué peligra mi credo
    en la escritura que blanqueas
    sin extirpar de mis mejillas
    su cáncer de galaxia.

    En Rosa Vanessa Otero, Salmo a la saliva de John Doe, Isla Negra Editores, 2022.

    A veces, la creación poética es la resonancia de una lectura que nos atraviesa el ser con la misma fuerza que lo haría la experiencia. De esos espacios oscuros o difusos en los que lo leído se confunde con lo vivido nace este poemario raro, extrañamente onírico dentro de mi producción que sale en busca de almas gemelas: personas que todavía disfruten de buscarles el filo a las palabras para mirarles todas sus facetas como a una piedra pulida.

    No me arredro ante la empresa de articular una escritura relativamente hermética que pende del frágil hilo de la intertextualidad, ese eje que sostuvo una gran parte de la producción literaria puertorriqueña e hispanoamericana de la generación del ochenta. A ese grupo disperso y poco reconocido en su conjunto, que quedó atrapado entre el setenta y los 2000 casi debí pertenecer, pero no nací a tiempo: mientras que me adelanté por unos años al de los noventa, y es esta una de las razones por las cuales estoy acostumbrada, en poesía, a considerarme una nota en fuga, sin que esto signifique que rechazo las cercanías.

    ¿Por qué escribo esto? Soy consciente acerca de la naturaleza intrínsecamente literaria de este libro, pero también de la intensidad sicológica de su proceso, y me hago cargo de la responsabilidad que acarrea el profanar un monumento poético, que eso debería ser en la poesía puertorriqueña el libro de Francisco Matos Paoli Canto de la locura.

    En realidad, no escogí escribir estos poemas, sino que se me impusieron (por trasnochada parezca esta afirmación) como un ejercicio necesario, no de re escritura (¿para qué y cómo no fracasar en ello?), sino de rumia simbólica y experimentación estética. La locura de Canto da permiso para muchas intervenciones, y la mía no es ensayística, de lo que hay la bibliografía puertorriqueña sobre este poeta.

    En Salmo a la saliva de John Doe no hay crítica, ni historia, ni biografía. Hay signos, símbolos, sombras que resuenan dentro de un palo de lluvia. Así me veo en este libro: como alguien que agita el instrumento antiguo que es el lenguaje y se queda escuchándolo para arrancarle algo que todavía nos hable, por mucho que ese nosotros quede difuso en el presente, y hoy se apalabren de manera muy otra las circunstancias del país-cárcel en el que Matos no fue el único poeta nacionalista preso, pero sí el que cruzó las lindes entre la cordura y la locura más de una vez, a lo que debemos la dolorosa genialidad de sus versos.

    Si quieres, esta es la pintura abstracta de un dolor colectivo demasiado real para ser reproducido desde las concreciones del presente, pero no es una escritura nostálgica. De esto se trata: podremos estar de acuerdo en que el nacionalismo esencialista ya no es posible, como tampoco la poesía está a su servicio; pero sus héroes históricos son de las pocas verdades que sobrevivirán al juicio del futuro -y con todas sus paradojas formidables- Francisco Matos Paoli lo fue de palabra y de obra.

    Alto,
    si te acercas, alto es el muro.
    Bajo capas y capas de piel enmohecida
    la cal prolonga sus trabajos de limpieza.
    Una mano rasga la superficie.
    Sus dedos deletrean cariciosamente
    las nueve letras que sostienen
    un nido incrustado en la parte más carcomida.
    Abajo, entre parches de refuerzo,
    el corazón de las ratas duerme seguro.
    La cárcel quedó sin héroes.
    La muralla sigue erguida, densa.
    Entre madriguera y nido,
    hechura fortuita del sodio,
    algunas grietas abren a cierta transparencia.
    Hoy los reos deambulan fuera
    con sus permisos de cordura provisional
    pegados al pecho. Solamente
    rechazó salida el numerado
    con el factor infinito. Opuesto al mar,
    arranca pellejos de arena, sal y musgo
    a la roca que tragó su carne viva.
    Ya casi logra componer un mapa astral
    que le descubra la relación proporcionalmente inversa
    entre la paz de los roedores de costa
    y el sobresalto fingido de las palomas
    cuando se acerca un celador espontáneo
    del monumento. “¡Alto!”, vocifera.
    Ya no importa.
    El loco se llevó las letras
    a la boca
    a las orejas
    a la entrepierna
    para darles sepultura más digna.
    Alto, mas no inconmensurable, alto es el muro.
    Arriba, los amados elementos en fisión
    exponencialmente liberados, profusos,
    todavía bailan ebrios al toque de tu saliva.
    Ancha y maciza, pero no infranqueable,
    la mole que separa a la ciudad de su destino
    como del oleaje y de la muerte
    ya está medida contra la estatura del hombre
    y su deseo, de la mujer y sus actos.
    Si el pie resbala, cruzará la lengua
    por el ojo de una aguja.
    (…Cuando el nadir
    plisa los ruedos del teorema,
    el ojo es origami de silencio.
    Su soledad deiforme
    sutura al vuelo
    el crisantemo en un hilván.)

    En Rosa Vanessa Otero, Salmo a la saliva de John Doe, Isla Negra Editores, 2022

    La lectura en Casa Norberto

    El 15 de febrero nos espera una lectura poética de Salmo a la Saliva de John Doe por la autora con comentarios por Ebrahím Narváez, poeta y editor, Premio José Gautier Benítez 2021 y la moderación de Carlos Roberto Gómez, efitor y fundador de Editorial Isla Negra. Sobre el poemario, escribe la Dra. Carmen Rivera Villegas, Catedrática en la Universidad e Puerto Rico en Mayagüez:

    Carmen Rivera Villegas

    Habrá firma de libros el día de la presentación. El libro estará disponible para la venta ese día en Casa Norberto y también desde la página web de Editorial Isla Negra.

  • «La mujer de Job» en Errancia 24 UNAM

    «La mujer de Job» en Errancia 24 UNAM

    La revista Errancia de la Universidad Autónoma de México, número 24 publica una selección del poemario inédito «La mujer de Job», de Rosa Vanessa Otero. La edición, que reúne textos literarios de 31 autores latinoamericanos, es ilustrada por el artista cubano Pedro Pablo Oliva.

    De Pedro Pablo Oliva, en Errancia 24.

    Una mujer anónima lo pierde todo, menos la palabra

    A cada texto le llega, tarde o temprano, su momento de salir a la luz. Algunos tardan más que otros, y no necesriamente llegan a tener formato de libro impreso. Lo importante es eso, salir, cuando sea, a recorrer su camino. La mujer de Job es un trabajo de 2006 que quedó en estado de latencia hasta que, en 2021, se nos presenta la oportunidad de dar unos poemas a la poeta y editora Carmen Vascones para publicarlos en el número 24 de Errancia, Revista de Psicoanálisis, Teoria Crítica y Cultura, gracias a una invitación del amigo poeta puertorriqueño Alberto Martínez Márquez. A ambos, gracias.

    Escribir un poemario monotemático que parte de un texto bíblico (el libro de Job) supone una gran complejidad y dificultad. ¿Cómo se da voz a un personaje anónimo que en el drama original habla solamente una vez? ¿Cómo se asume su escritura hoy, aquí, sin caer en una recreación burda de unos tiempos y un lenguaje que no nos pertenecen? No tengo respuestas para esas preguntas, aparte de los poemas. Cada uno es un intento de dialogar con sinceridad con esa mujer sin nombre, furiosa, que lo ha perdido todo y, contrario a los hombres del relato, y a su hombre, no entretiene su dolor perdiéndose en disquisiciones filosóficas sobre la culpa o la retribución. De un modo extraño, lo que a Job le toma varios discursos descubrir, ella lo ha vivido de antemano y desde adentro (no es él quien llevó en las entrañas a los hijos, desde luego).

    De Pedro Pablo Oliva en Errancia 24.

    …¿Son estos unos poemas religiosos? Tal vez sí, tal vez no. ¿Son una crítica feminista? Podrían serlo, pero no exactamente. Solamente admitiré que mi atracción por el libro está unida a una situación personal muy puntual, en la que el sufrimiento me arrinconó, sin que los mortales a mi alrededor (hombres y mujeres) parecieran comprender que se puede estar desgarrado, y demostrarlo, y aún así, saber y aceptar que el globo terráqueo seguirá en rotación continua; que la vida continuará su curso de manera natural; que no es necesario apresurarse para interpretarle los signos de los tiempos al sufrido, y señalarle monstruos ajenos para solucionar del duelo. En fin, que pretender exorcisar a la persona sufriente a palos disfrazados de piedad es peor que dejarle sola o solo.

    Cuando la mujer anónima esgrime el poder irónico de su palabra: «Maldice a Dios y muérete», que es lo único que su autor le atribuye decir, en esta expresión violenta hay toda una crítica al discurso y la actitud de los personajes masculinos ante el dolor, más que una blasfemia contra YHVH. De esta persuasión están cruzados los textos, que se ocupan de dar valor al sufrimiento, no de resolver el drama de la justicia.

    De Pedro Pablo Oliva en Errancia 24.

    La dureza de esa mujer proscrita me interpela, porque comprendo que en aquel libro que se ocupa del juicio entre el hombre y Dios, quedan sin validar el dolor y la palabra de la hembra. Hembra-madre, hembra-esposa, hembra-hembra, hembra-sujeto histórico, hembra-ser pensante, dialógico. Sé que es este un texto antiguo, probablemente ausente ya de la memoria simbólica de muchos, sobre todo de quienes no conocen la escritura judeo-cristiana; pero me basta saberme interrogada por mis propias ansiedades para interrogarlo desde la poesía, que es una forma de leer.

    De Pedro Pablo Oliva en Errancia 24.

    Sobre el Número 24

    «DEL PSICOANALISIS COMO TRANSMISIÓN
    A UN CIERTO “PSICOANALISIS” CERTIFICADO»

    Este es el título del número de Errancia en el que se publican los poemas, y no puedo imaginar mejor lugar para dejar al personaje hablar, que esta revista mexicana que, en la presentación de su línea editorial declara:

    Pensar-nos duele, ser-nos duele, desear-nos duele, amar-nos duele, crear-nos duele. Ahí donde el sujeto se afirma colocado al servicio de aquello que se le impone hacer, impidiéndole ser, el errante confirma la presencia del ser que establece su causa más allá del mandato de entregarse al deber.

    Si herejía tiene que ver con elección, el errante es un hereje en las veredas de la incompletud.

    (…) Errancia, la palabra inconclusa…, revista virtual de la Universidad Nacional Autónoma de México, con 10 años de hacer caminos y 23 números publicados, es una apuesta editorial cuatrimestral, abierta a los saberes que hacen falta y otras maneras de decir, que descompletan y problematizan los discursos colocados en el lugar de la verdad y de lo verdadero; saberes y escrituras procedentes de los territorios del Psicoanálisis, la Filosofía, la Literatura y la Poesía. 

    Errancia, la palabra inconclusa

    Lee aquí

    La mujer de Job

    Por Rosa Vanessa Otero (Puerto Rico)

    (Selección, Revista Errancia 24)

    Para ver los trabajos literarios de los otros 30 escritores latinoamericanos. incluidos en el número 24, pincha aquí: Caidal. Te recomendamos, igualmente, visitar otras secciones de interés: Litorales y Poliéticas, en las que la palabra en prosa adquiere sonoridad poética aun tratándose de escritos teóricos, ensayísticos y analíticos.

    Sobre el artista

    Pedro Pablo Oliva (Pinar del Río, Cuba, 1949) es graudado de la Escuela Nacional de Arte de Cubanacán, en La Habana (1970). Su obra ha sido expuesta en más de viente exhibiciones individuales y colectivas, incluidas las bienales de La Habana y Venecia. Parte de su obra es custodiada por el Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana. Es Profesor Adjunto del instituto Superior de Arte (I.S.A.) en La Habana. Entre sus distinciones figuran: “Maestro de Juventudes” (2007) por la Asociación Hermanos Saíz, la Orden por la Cultura Nacional (1988), el Premio Nacional de Artes Plásticas (2006) y el Premio “La Utilidad de la Virtud”, por la Sociedad Cultural José Martí. En 1991 fue el primer artista vivo en la isla en exhibir en New York después de 1959, y en el año 1993 su obra entró en el circuito de las más importantes casas subastadoras como Christie´s y Sotheby´s. (Información resumida a partir de la página web del artista.)

  • «Telúrica Redenta» en Home Planet News

    «Telúrica Redenta» en Home Planet News

    El número 9 de la revista digital Home Planet News publica en su página 79 el poema de Rosa Vanessa Otero titulado «Telúrica Redenta».

    Home Planet es una acogedora revista cultural bilingüe que publica a una buena cantidad de autores hispanoamericanos.

    El texto es una crónica poética desde mi experiencia emocional-simbólica ante el «enjambre de sismos» que estremeció a Puerto Rico al principio de 2020.

    El Caribe es tierra de huracanes, pero también zona sísmica, aunque no se vive consciente de esta realidad. Unas cuantas sacudidas, que impactaron la zona sur de nuestro país nos despertaron del sueño en enero de 2020, con el recuerdo aún vivo del huracán María (2017).

    Pero una cosa es ver lo que el viento y el agua hacen sobre la superficie, y otra «oír» las entrañas de la tierra abrirse.

    …No se diga más. Para decir está el poema.

    Vaya mi agradecimiento a la colega puertorriqueña Myrna Nieves y al editor Frank Murphy. Espero que disfruten el texto, que pueden leer desde aquí pinchando arriba, sobre el post incrustado de Facebook.