Categoría: Poesía Mística

  • «Telúrica Redenta» en Home Planet News

    «Telúrica Redenta» en Home Planet News

    El número 9 de la revista digital Home Planet News publica en su página 79 el poema de Rosa Vanessa Otero titulado «Telúrica Redenta».

    Home Planet es una acogedora revista cultural bilingüe que publica a una buena cantidad de autores hispanoamericanos.

    El texto es una crónica poética desde mi experiencia emocional-simbólica ante el «enjambre de sismos» que estremeció a Puerto Rico al principio de 2020.

    El Caribe es tierra de huracanes, pero también zona sísmica, aunque no se vive consciente de esta realidad. Unas cuantas sacudidas, que impactaron la zona sur de nuestro país nos despertaron del sueño en enero de 2020, con el recuerdo aún vivo del huracán María (2017).

    Pero una cosa es ver lo que el viento y el agua hacen sobre la superficie, y otra «oír» las entrañas de la tierra abrirse.

    …No se diga más. Para decir está el poema.

    Vaya mi agradecimiento a la colega puertorriqueña Myrna Nieves y al editor Frank Murphy. Espero que disfruten el texto, que pueden leer desde aquí pinchando arriba, sobre el post incrustado de Facebook.

  • Una casa sobre arena: Sonetos de Jesús Tomé (2021)

    Una casa sobre arena: Sonetos de Jesús Tomé (2021)

    Por Rosa Vanessa Otero (Comentario editorial)
    Poeta con niño, foto Efraín Candelario, (c) 2016

    Un poeta construye su casa sobre arena, como el hombre necio de la parábola. El poeta edifica su obra sobre lo que se hunde, sobre lo que escapa, sobre los restos de cadáveres insepultos y sobre su propia osamenta fracturada. Contrario a lo que sugiere el discurso evangélico acerca del reino de Dios, que exhorta a construir la vida sobre la roca, en el reino de la poesía se construye, la mayor parte de las veces, sobre cimientos inseguros. Y en esta necedad aparente radica todo el poder de un poema:  si el edificio es bello, lo es por su capacidad de mantenerse en pie, contra todo viento de moda, escuela o ideología, sobre la humilde materia que lo sostiene.

     La poesía de Jesús Tomé, es de esas a las que regreso como a una casa para detenerme en alguno de sus rincones a meditar, a pensar, a recordar, a encontrar algo que dejé perdido en una de sus habitaciones o simplemente, para dejarme impresionar por su bien armada arquitectura, ¡su palabra!, incólume entre ruinas.

    Hay una reverberación, una suerte de encantamiento sonoro y conceptual en los poemas de Jesús que nos lleva lejos. Esta reverberación, como los círculos concéntricos producidos por una piedrecita lanzada al agua, conserva su centro fijo, su axis del que todo parte y hacia el que todo vuelve por el mismo camino. 

    Ese centro, que es la persona poética, pasaría inadvertido, de no ser porque las ondas expansivas de estos poemas llevan, todas, la impronta de su autor de un modo particularmente reiterativo. Hay algo de atrevimiento por parte del poeta, en hacernos recurrir hacia ese centro que es él mismo. Leer a Jesús Tomé es internalizar la recurrencia de sus dudas, sus pesadillas, sus obsesiones y su extraña «vocación de universo». (Dicen que las estrellas, precisamente, al morir fundan planetas con granos de polvo sideral.)

    Se me antoja que esta “yoicidad”, porque no puedo llamarle egocentrismo, es la principal fortaleza y debilidad, si se quiere, de la poesía de Jesús Tomé, y su forma de rebelión ante el discurso paralelo de su biografía.  Al insistir en construir su obra sobre los frágiles cimientos de su sensibilidad y de su experiencia, se las ve a mano limpia con la filosofía y la teoría literaria contemporánea.  Una frase muy suya: “Yo no hago migas con la muerte”, puede leerse, pienso, no solamente como un desafío a su propia muerte sino, y sobre todo, a la llamada “muerte del autor” o la muerte del sujeto literario; y, por mucho que sus poemas sean desgarrados, tampoco hace migas con la muerte de Dios; que todas las muertes, imaginarias o reales, las repele con todas sus fuerzas, él, un niño de la Guerra Civil española cuya «infancia secuestrada tuvo pronto/ noticia del imperio de la muerte» («El que vino para quedarse», Poesía Completa, EDUPR:2010, p. 586).

    Como es poeta, la casa que construyó sobre la arena sigue y seguirá en pie, cual construida sobre roca milenaria. De seguro, la roca dorada, heroica y legendaria de Ciudad Rodrigo, su Miróbriga natal. Leo uno de mis poemas preferidos de Jesús, que no es un soneto pero ilustra lo que vengo diciendo.

    EL GRITO

    (de Jesús Tomé)

    Algún día,

    cuando las palabras no sean signos

    sino personas,

    y desnudas, despojadas de sí mismas

    entreguen el secreto que enmascaran

    con su rumor y su apariencia,

    tal vez pueda decirse el lamento,

    ese grito primal

    con que naciera el mundo,

    origen de otra noche

    que sólo conoce el corazón

    porque ha sido amasado en su tiniebla.

    Desde el fondo de los siglos,

    surgiendo de las cavernas

    en que ha ido empozándose su memoria,

    surge ese grito inabarcable

    que no han sabido imitar

    los estallidos de las estrellas.

    Podéis oírlo

    golpeando contra las esquinas del universo,

    resonando en el silencio de un mundo sorprendido

    cuando lo lanza un hombre

    que ha llegado a la raíz

    del desconsuelo.

    Más desgarrado aún,

    cuando sólo el silencio puede oírlo

    como un tallo que ha tronchado una sombra

     y resuena en silencio

    porque el corazón ha ido hasta el límite del abandono

    donde no pueden alcanzarlo las palabras.

    No  es un hombre que lanza un grito desperado,

    es un grito desesperado

    que se ha hecho hombre gritando contra un vacío

    que no acierta a devolver los ecos.

    Es un grito de pie

    contra la noche que absorbió todas las noches,

    con los brazos alzados y aturdidos,

    árbol calcinado por la congoja,

    ramas vivientes que claman su propio nombre.

    Desolación y Desamparo.

    En ese abismo ya no existe compañía,

    sólo el clamor suspendido,

    sólo la soledad,                           

    sólo un hombre estallando, en sí mismo

    toda la razón del universo.

    La redacción original de este artículo es de 2010 y se actualizó para ser leída en la presentación virtual de Sonetos, de Jesús Tomé (Editorial Isla Negra, Puerto Rico: 2021).

    Ver la presentación completa aquí. Y nuestra reseña del libro en Claridad.

    El libro se consigue en Editorial Isla Negra.

    978-0-8477-3253-1

    La Poesía Completa de Jesús Tomé es una publicación de la Editorial de la Universidad de Puerto Rico (EDUPR: 2010). Prólogo de Luis Javier Moreno. Nota editorial y edición, Rosa Vanessa Otero. Incluye obra poética, cronología, estudios críticos, fotografía y bibliografía.

    Se consigue en Libros 787.